domingo, 21 de marzo de 2010

Votar por el PRD es, a partir de ahora, igual que sufragar por el PRI o por el PAN.

Desde fechas tan tempranas
como los primeros años noventa
del siglo pasado, se sabía o
se sospechaba que el Partido del Trabajo
(PT) era una creación de la perversa inteligencia
de Carlos Salinas de Gortari. Las
certezas o las sospechas provenían de la
marcada influencia en esa organización
de Raúl, hermano del usurpador.
Frente a las críticas públicas al carácter
de partido paraestatal (en su expresión salinista),
militantes y dirigentes decían que, en efecto, en el Partido del
Trabajo existía una corriente paraestatalista, pero que igualmente existía
una facción democrática, nacionalista y hasta revolucionaria.
Puede que así haya sido al comienzo. Un partido de origen y carácter
paraestatal en el que participaban cuadros políticos de izquierda más
o menos independiente y antisistémica. Mas con el tiempo y con los
Salinas caídos en desgracia y apestados, el Partido del Trabajo fue abandonando
su índole paraestatal para pasar a convertirse en una organización
oportunista.
Con este carácter oportunista, el PT ha participado y participa en
movimientos sociales y en procesos electorales con un discurso popular,
antiimperialista y antineoliberal, pero siempre bajo sospecha de virajes,
abandonos y afiliaciones extrañas e inexplicables.
Es cierto que los petistas acompañaron la candidatura presidencial
de López Obrador. Y es igualmente cierto que esa alianza parece seguir
vigente. Pero cada día que pasa aumentan las inquietudes, los temores,
las sospechas de que el PT abandone la causa del lopezobradorismo y,
en un nuevo acto oportunista, retorne a su pasado originario de partido
paraestatal.
Salvando las diferencias que haya que salvar, lo dicho para el Partido
del Trabajo cabe para Convergencia, pero sin las banderas de izquierda
que ornaban al PT. Una vida de oscilación permanente entre el franco
paraestatalismo y el oportunismo descarado. Y casi lo mismo puede
decirse del Partido Verde Ecologista de
México (PVEM): paraestatalismo y oportunismo
con estandarte ambientalista,
pero signado por el más vulgar mercantilismo.
En resumidas cuentas, más que un
partido, un membrete de alquiler al mejor
postor.
Al Partido Nueva Alianza (Panal) no se
le puede calificar, como a los anteriores, de
oportunista o mercader. Es simplemente
y en estricto sentido, un partido paraestatal: una agencia del Gobierno
para servir en los procesos electorales a los fines gubernamentales, sean
éstos los que sean.
A esa cuarteta de partidos, entre paraestatales, oportunistas o mercaderes,
se ha sumado ahora un quinto elemento: el Partido de la Revolución
Democrática (PRD). Abandonados los principios y propósitos
democráticos, nacionalistas, populares, antiimperialistas y revolucionarios
que le dieron origen, el PRD se ha convertido, por oportunismo
y mercantilismo, en un partido paraestatal de un régimen de extrema
derecha.
Trago amargo para las fuerzas políticas progresistas mexicanas. La
amplia, abigarrada y combativa fuerza social de izquierda se ha quedado
sin partido que la represente. El temido divorcio entre el movimiento
social lopezobradorista y su partido histórico, el PRD, es ya una triste
realidad.
Con la conversión del PRD en una organización derechista, las elecciones
han dejado de tener sentido para millones, para decenas de
millones de ciudadanos. Votar por el PRD es, a partir de ahora, igual que
sufragar por el PRI o por el PAN. Un mismo perro negro con tres collares
distintos. Ya no hay opción electoral de izquierda. Habrá que ver cómo se
comporta de aquí en adelante la izquierda social hoy sin opción electoral.
¿Se cruzará de brazos? ¿Dejará hacer, dejará pasar? El futuro, siempre
incierto, hoy se mira más incierto todavía.


POR: MIGUEL ÁNGEL FERRER

miércoles, 17 de febrero de 2010

USA vs. JOHN LENNON

Titulo obra: The U.S. vs. John Lennon
Director: David Leaf & John Scheinfeld.
Categoría: Documental.
Año Producción: 2006
País: EE.UU.
Duración: 100 minutos.

Horario: Viernes 19 de Febrero 20hrs.Teatro de la Ciudad

Martes 23 de Febrero 20hrs.CCU

Domingo 28 de Febrero 16hrs.Teatro de la Ciudad






Si bien durante los últimos años, el género documental ha evolucionado hacia diversos formatos, USA vs. John Lennon mantiene una estructura básica y convencional; atrapando el interés del espectador a través su figura central: ese músico excepcional y complejo que fue John Lennon.

El filme comienza con un compacto y veloz racconto de los primeros años de Lennon como un joven rebelde en Inglaterra; para centrar su mirada en la década más política del músico cuando decide instalarse en New York con su controversial pareja Yoko Ono.

A pesar de que los directores, no analizan en profundidad dicho tema, el discurso político de Lennon muchas veces suena carente profundidad, pero el apoyo explícito a las figuras políticas más radicales de los convulsionados Estados Unidos de la década del 70, muestran un compromiso franco, sin ambigüedades, y lejos de toda postura “políticamente correcta” como las que tienen algunas figuras del show business actual (simplemente recordemos a Bono recorriendo el Africa junto al presidente del FMI).

Tampoco los realizadores supieron sacar provecho a la gran cantidad de entrevistados.

Desde funcionarios de la era Nixon – que siguen manteniendo su reaccionario pensamiento – hasta Yoko Ono.

Desgraciadamente, Noam Chomsky aparece brevemente y sus comentarios carecen de total relevancia (imaginamos que la entrevista debe haber tenido momentos más interesantes que el que los directores decidieron dejar en el filme).

Asimismo, USA vs. John Lennon, marca una clara identidad entre lo acontecido durante la administración Nixon y el desastre de Vietnam, con la actual era Bush con la vergüenza de la guerra en Irak.

Si bien nunca se hace explícita esta comparación – salvo en una de las frases del escritor Gore Vidal -; y a pesar de ser bastante obvia, deja a las claras, los objetivos ocultos (y económicos) de ambas guerras.

Una de las escenas de archivo más interesantes de la película, es cuando le preguntan a los Beatles sobre la guerra de Vietnam, y el único que responde es Lennon, mientras los otros integrantes de la banda parece no interesarles el tema en lo más mínimo.

Con esa simple escena, podemos advertir que el destino de los cuatro de Liverpool, apuntaba hacia distintas direcciones.

Los realizadores contaron con la colaboración de Jon Weiner, autor del libro Gimme Some Truth: The John Lennon FBI Files; y Yoko Ono los autorizó para incluir en el filme la música de Lennon.

La música, las imágenes de archivo y la figura del propio Lennon son los puntos fuertes del documental, lo que significa asimismo, que la dirección de David Leaf y y John Scheinfeld resulta algo irrelevante.

domingo, 14 de febrero de 2010

Miss Amnesia





MARIO BENEDETTI

(La muerte y otras sorpresas, 1968)

La muchacha abrió los ojos y se sintió apabullada por su propio desconcierto. No recordaba nada. Ni su nombre, ni su edad, ni sus señas. Vio que su falda era marrón y que la blusa era crema. No tenía car­tera. Su reloj pulsera marcaba las cuatro y cuarto. Sintió que su lengua estaba pastosa y que las sienes le palpitaban. Miró sus manos y vio que las uñas tenían un esmalte transparente. Estaba sentada en el banco de una plaza con arboles, una plaza que en el centro tenía una fuente vieja, con angelitos, y algo así como tres platos paralelos. Le pareció horrible. Desde su banco veía comercios, grandes letre­ros. Pudo leer: Nogaró, Cine Club, Porley Muebles, Marcha, Partido Nacional. Junto a su pie izquierdo vio un trozo de espejo, en forma de triángulo. Lo recogió. Fue consciente do una enfermiza curiosidad cuando se enfrentó a aquel rostro que era el suyo. Fue como si lo viera por primera vez. No le trajo ningún recuerdo. Trató de calcular su edad. Tendré dieciséis o diecisiete años, pensó. Curiosamente, re­cordaba los nombres de las cosas (sabía que esto era un banco, eso una columna, aquello una fuente, aquello otro un letrero), pero no podía situarse a sí misma en un lugar y en un tiempo. Volvió a pensar, esta vez en voz alta: “Sí debo tener dieciséis o diecisiete”, sólo para confirmar que era una frase en español. Se preguntó si además hablaría otro idioma. Nada. No recordaba nada. Sin embargo, experimen­taba una sensación de alivio, de serenidad, casi de inocencia. Estaba asombrada, claro, pero el asombre no le producía desagrado. Tenía la confusa impre­sión de que esto era mejor que cualquier otra cosa, corno si a sus espaldas quedara algo abyecto, algo horrible. Sobre su cabeza el verde de los árboles tenía dos tonos, y el ciclo casi no se veía. Las palo­mas se acercaron a ella, pero en seguida se retiraron, defraudadas. En realidad, no tenía nada para darles. Un mundo de gente pasaba junto al banco, sin pres­tarle atención. Sólo algún muchacho la miraba. Ella estaba dispuesta a dialogar, incluso lo deseaba, pero aquellos volubles con templadores siempre terminaban por vencer su vacilación y seguían su camino. En­tonces alguien se separó de la corriente. Era un hom­bre cincuentón, bien vestido, peinado impecablemen­te, con alfiler de corbata y portafolio negro. Ella intuyó que le iba a hablar. ¿Me habrá reconocido? pensó. Y tuvo miedo de que aquel individuo la in­trodujera nuevamente en su pasado. Se sentía tan feliz en su confortable olvido. Pero el hombre sim­plemente vino y preguntó: “¿Le sucede algo, señorita?” Ella lo contempló largamente. La cara del tipo le ínspiró confianza. En realidad, todo le inspiraba con­fianza. “Hace un rato abrí los ojos en esta plaza y no recuerdo nada, nada de lo de antes.” Tuvo la im­presión de que no eran necesarias más palabras. Se dio cuenta de su propia sonrisa cuando vio que el hombre también sonreía. Él le tendió la mano. Dijo: “Mi nombre es Roldán, Félix Roldán”. “Yo no sé mi nombre”, dijo ella, pero estrechó la mano. “No importa. Usted no puede quedarse aquí. Venga con­migo. ¿Quiere?” Claro que quería. Cuando se incor­poró, miró hacia las palomas que otra vez la rodea­ban, y reflexionó: Qué suerte, soy alta. El hombre llamado Roldán la tomó suavemente del codo, y le propuso un rumbo. “Es cerca”, dijo. ¿Qué sería lo cer­ca? No importaba. La muchacha se sentía como una turista. Nada le era extraño y sin embargo no podía reconocer ningún detalle. Espontáneamente, enlazó su brazo débil con aquel brazo fuerte. El traje era sua­ve, de una tela peinada, seguramente costosa. Miró hacia arriba (el hombre era alto) y le sonrió. Él también sonrió, aunque esta vez separó un poco los labios. La muchacha alcanzó a ver un diente de oro. No preguntó por el nombre de la ciudad. Fue él quien le instruyó: “Montevideo”. La palabra cayó en un hondo vacío. Nada. Absolutamente nada. Ahora iban por una calle angosta, con baldosas levantadas y obras en construcción. Los autobuses pasaban junto al cordón y a veces provocaban salpicaduras de un agua barrosa. Ella pasó la mano por sus piernas para limpiarse unas gotas oscuras. Entonces vio que no tenía medías. Se acordó de la palabra medias. Miró hacia arriba y encontró unos balcones viejos, con ro­pa tendida y un hombre en pijama. Decidió que le gustaba la ciudad.
“Aquí estamos”, dijo el hombre llamado Roldán junto a una puerta de doble hoja. Ella pasó prime­ro. En el ascensor, el hombre marcó el piso quinto. No dijo una palabra, pero la miró con ojos inquietos. Ella retribuyó con una mirada rebosante de confian­za. Cuando él sacó la llave para abrir la puerta del apartamento, la muchacha vio que en la mano de­recha él llevaba una alianza y además otro anillo con una piedra roja. No pudo recordar cómo se llamaban las piedras rojas. En el apartamento no había nadie. Al abrirse la puerta, llegó de adentro una bocanada de olor a encierro, a confinamiento. El hombre llamado Roldán abrió una ventana y la invitó a sentarse en uno de los sillones. Luego trajo copas, hielo, whisky. Ella recordó las palabras hielo y copa. No la palabra whisky. El primer trago de alcohol la bizo toser, pero le cayó bien. La mirada de la mu­chacha recorrió los muebles, las paredes, los cuadros. Decidió que el conjunto no era armónico, pero es­taba en la mejor disposición de ánimo y no se escandalizó. Miró otra vez al hombre y se sintió có­moda, segura. Ojalá nunca recuerde nada hacia atrás, pensó. Entonces el hombre soltó una carcajada que la sobresaltó, “Ahora decime, mosquita muerta. Ahora que estamos solos y tranquilos, eh, vas a decirme quién sos.” Ella volvió a toser y abrió desmesura­damente los ojos. “Ya le dije, no me acuerdo.” Le pareció que el hombre estaba cambiando vertigino­samente, como si cada vez estuviera menos elegante y más ramplón, como si por debajo del alfiler de corbata o del traje de tela peinada, le empezara a brotar una espesa vulgaridad, una inesperada anti­patía. “¿Miss Amnesia? ¿Verdad?” Y eso ¿qué signi­ficaba? Ella no entendía nada, pero sintió que empe­zaba a tener miedo, casi tanto miedo de este absurdo presente como del hermético pasado. “Che, miss Am­nesia”, estalló el hombre en otra risotada, “¿sabes que sos bastante original? Te juro que es la prime­ra vez que me pasa algo así. ¿Sos nueva ola o qué?” La mano del hombre llamado Roldán se aproxi­mó. Era la mano del mismo brazo fuerte que ella había tomado espontáneamente allá en la plaza. Pero en rigor era otra mano. Velluda, ansiosa, casi cua­drada. Inmovilizada por el terror, ella advirtió que no podía hacer nada. La mano llegó al escote y trató de introducirse. Pero había cuatro botones que dificultaban la operación. Entonces la mano tiró hacia abajo y saltaron tres de los botones. Uno de ellos rodó largamente hasta que se estrelló contra el zócalo. Mientras duró el ruidito, ambos quedaron inmóviles. La muchacha aprovechó esa breve espera involun­taria para incorporarse de un salto, con el vaso toda­vía en la mano. El hombre llamado Roldán se le fue encima. Ella sintió que el tipo la empujaba hacia un amplio sofá tapizado de verde. Sólo decía: “Mos­quita muerta, mosquita muerta”. Se dio cuenta de que el horrible aliento del tipo se detenía primero en su pescuezo, luego en su oreja, después en sus labios. Advirtió que aquellas manos poderosas, repugnantes, trataban de aflojarle la ropa. Sintió que se asfixiaba, que ya no daba más. Entonces notó que sus dedos apretaban aún el vaso que había tenido whisky. Hizo otro esfuerzo sobrehumano, se incorpo­ró a medias, y pegó con el vaso, sin soltarlo, en el rostro de Roldán. Éste se fue hacia atrás, se balan­ceó un poco y finalmente resbaló junto al sofá verde. La muchacha asumió íntegramente su pánico. Saltó sobre el cuerpo del hombre, aflojó al fin el vaso (que cayó sobre una alfombrita, sin romperse), co­rrió hacia la puerta, la abrió, salió al pasillo y bajó espantada los cinco pisos. Por la escalera, claro. En la calle pudo acomodarse el escote, gracias al único botón sobreviviente. Empezó a caminar ligero, casi corriendo. Con espanto, con angustia, también con tristeza y siempre pensando: Tengo que olvidarme de esto, tengo que olvidarme de esto. Reconoció la plaza y reconoció el banco en que había estado sentada. Ahora estaba vacío. Así que se sentó. Una de las palomas pareció examinarla, pero ella no estaba en condiciones de hacer ningún gesto. Sólo tenía una idea obsesiva: Tengo que olvidarme, Dios míó haz que me olvide también de esta vergüenza. Echó la cabeza. hacia atrás y tuvo la sensación de que se des­mayaba.
Cuando la muchacha abrió los ojos, se sintió apa­bullada por su desconcierto. No recordaba nada. Ni su nombre, ni su edad, ni sus señas. Vio que su falda era marrón y que su blusa, en cuyo escote faltaban tres botones, era de color crema. No tenía cartera. Su reloj marcaba las siete y veinticinco. Estaba sen­tada en el banco de una plaza con árboles, una plaza que en el centró tenía una fuente vieja, con angelitos y algo así como tres platos paralelos. Le pareció horrible. Desde el banco veía comercios, grandes le­treros. Pudo leer: Nogaró, Cine Club, Porley Muebles, Marcha, Partido Nacional. Nada. No recordaba nada. Sin embargo, experimentaba una sensación de alivio, de serenidad, casi de inocencia. Tenía la confusa impresión de que esto era mejor que cualquier otra cosa, como si a sus espaldas quedara algo abyecto, algo terrible. La gente pasaba junto al banco. Con niños, con portafolios, con paraguas. Entonces alguien se separó de aquel desfile interminable. Era un hom­bre cincuentón, bien vestido, peinado impecablemen­te, con portafolio negro, alfiler de corbata y un par­checito blanco sobre el ojo. ¿Será alguien que me conoce? pensó ella, y tuvo miedo de que aquel indi­viduo la introdujera nuevamente en su pasado. Se sentía tan feliz en su confortable olvido. Pero el hom­bre se acercó y preguntó simplemente: “¿Le sucede algo, señorita?” Ella ló contempló largamente. La cara del tipo le inspiró confianza. En realidad, todo le inspiraba confianza. Vio que el hombre le tendía la manó y oyó que decía: “Mi nombre es Roldán. Félix Roldán”. Después de todo, el nombre era lo de menos. Así que se incorporó y espontáneamente enlazó su brazo débil con aquel brazo fuerte.



jueves, 11 de febrero de 2010

Festival Ambulante en el CCU de la BUAP





Ambulante es el festival itinerante de cine documental que se lleva a cabo en México, en el que se exhiben películas de realizadores del país y del extranjero, y que del 5 al 11 de marzo próximo tendrá lugar en las Salas de Cine de Arte del Complejo Cultural Universitario de la BUAP.

Estructurado en diferentes secciones en las que se exploran temas sociales y culturales, durante el festival se proyectarán documentales, enriquecidos con la participación de cineastas invitados, profesionales de la industria cinematográfica, académicos y representantes de organizaciones civiles.

Del festival itinerante Ambulante, del 5 al 11 de marzo el Complejo Cultural Universitario de la BUAP difundirá la sección Injerto, documentales experimentales entre los que se incluyen trabajos que exploran la construcción de la realidad a través de la imagen en movimiento; así como la sección Simposio, con mesas redondas y conferencias.

El festival comienza en la Sala 1 de las Salas de Cine de Arte del CCU de la BUAP, a las 18:00 horas del 5 de marzo, con la proyección de los documentales Río Copalita (México, 2008), dirección Bruno Varela; Lucha en Jerash (Reino Unido, Jordania, 2010), dirección Eileen Simpson y Ben White; y a las 20:00 horas, Mi barrio (México, 2009), dirección Elena Pardo; Ruinas (Portugal, 2009), dirección Manuel Mozos. Los cuatro trabajos enmarcados en el bloque “Arqueologías audiovisuales”.

El sábado 6 de marzo, a las 16:00 horas Mark (Canadá, 2009), dirección Mike Hoolboom; 18:00 horas Cantata Perestroika (Rusia, 2008), dirección Colectivo Chto Delat?; Masturbanführer (México, 2008), dirección Yoshua Okón; y Cantata partisana. Una historia de Belgrado (Rusia-Serbia, 2009), Colectivo Chto Delat?; 20:00 horas Postdata (E.U, Reino Unido, 2002), dirección Margaret Salmon; Nina Nanna (Italia, Reino Unido, 2007), dirección Margaret Salmon; Me broni ban (Ghana, E.U, 2008), dirección Akosua Adoma.

Así también, Efectos de familia (México, 2009), dirección Edgardo Aragón; y Agarrando pueblo (Colombia, 1978), dirección Carlos Mayolo y Luis Ospina.

El domingo 7, a las 16:00 horas, Exotic Nippon (México, 2008), del realizador Bruno Varela; La Cueva Bowers (E.U, 2009), dirección Lee Ann Schmitt; y Lo poco que sabemos de nuestros vecinos (E.U., 2005), dirección Rebecca Baron.

A las 18:00 horas, Una chica y una pistola (Austria, 2009), director Gustav Deutsch; 20:00 horas, Folklore II (España, 2008), dirección Patricia Esquivias; Mi memoria me observa (Alemania, 2008), dirección Eva Meyer y Eran Schaerf; La cura mimética (Reino Unido, 2006), dirección Charlotte Ginsborg.

Para el 8 de marzo, 18:00 horas Bernadette (Reino Unido, 2009), director Duncan Campbell; 20:00 horas, Cantata Perestroika (Rusia, 2008), Colectivo Chto Delat? ; Masturbanführer (México, 2009), dirección Yoshua Okón; y Cantata partisana. Una historia de Belgrado (Rusia, Serbia, 2009), Colectivo Chto Delat?

Al día siguiente, 18:00 horas, Postdata (E.U., Reino Unido, 2002), de Margaret Salmon; Nina Nanna (Italia, Reino Unido, 2007), de Margaret Salmon; Me broni ba (Ghana, E.U., 2008), de Akosua Adoma Owusu ; Efectos de familia (México, 2009), de Edgardo Aragón; y Agarrando pueblo (Colombia, 1978), dirigida por Carlos Mayolo y Luis Ospina.

A las 20:00 horas Exotic nippon (México, 2008), director Bruno Varela; La Cueva Bowers (E.U:, 2009), de Lee Ann Schmitt; y Lo poco que sabemos de nuestros vecinos (E.U., 2005), dirección Rebecca Baron.

El festival Ambulante concluye el 11 de marzo, luego de una serie de charlas y ponencias relacionadas con la imagen y el arte cinematográfico, así como análisis de los materiales proyectados, que transcurren del 8 al 11 en horarios matutinos y vespertinos.


domingo, 3 de enero de 2010

CORAZÒN MALDITO




Hay días, que quisiera salir de mi corazón
y caminar en lo profundo de la noche casi sin piel

…Que mis oídos solo escuchen el sonido del viento susurrando suavemente

…Hay días que al escuchar mi voz pienso si realmente será mi voz la que escucho

…Mi corazón está perplejo y hasta desconcertado

…Es, en esos días, cuando suelo encontrarlo llorando,

y es cuando le digo:
Corazón, no llores!!! No vale la pena

…No quiero que recuerdes cosas, que, alguna vez fueron buenas

…hoy quizás, es, uno de esos días,

cuando mis ojos recorren mis manos y las ven vacías,
vacías y solo encuentran el ruego de un adiós

…Pobre corazón!!!

No sabe que al perdonar va lentamente envejeciendo en su latir

…Se va enterrando en su tormento, ahogándose en sus ácidas lágrimas

…Cuando cansado de llorar, vacío y deshecho,
se abandona en un débil y desteñido latido sin compás

…Es por eso, corazón,
nada más que por eso,

Que quisiera poder arrancarte de mi pecho,

no me creas cruel ni desalmado compañero,

Es solamente que juntos,
habiendo tenido todo

...hoy, no tenemos nada

domingo, 20 de diciembre de 2009

Sueñan las pulgas con comprarse un perro





Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy,
ni mañana,
ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos: Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Derechos de las mujeres





Derechos de las mujeres

por: Carlos Caro

1.Luchar por la abolición de toda ley que resulte opresiva para la mujer.

2. Luchar porque la mujer mexicana disfrute efectivamente de sus derechos constitucionales y participe en el trabajo, la vida cívica y política, cultural y educativa del país en igualdad de condiciones que los varones.

3. Luchar por la igualdad de la mujer campesina en el derecho a la tierra con iguales prerrogativas a las de los hombres y su incorporación a las organizaciones agrarias y sindicales.

4. Luchar por la derogación del delito de aborto y castigar a quienes lo practiquen en contra de la voluntad de la mujer.

5. Luchar porque se creen guarderías infantiles gratuitas y porque a las mujeres trabajadoras les sea reconocido el derecho a salarios por cuidados maternos.

6. Luchar por la organización de las amas de casa en defensa de la economía popular.

7. Pugnar porque se industrialice y socialice el trabajo domestico, especialmente en lo que respecta a servicios de lavandería y cocina, de manera que no esté sólo al alcance de unos cuantos privilegiados, sino de toda la población trabajadora.

8.Luchar porque las actividades del cuidado de los hijos y las labores domésticas dejen de ser exclusivamente de la mujer y se legisle al respecto.

9. Combatir hegemonía masculina sobre la mujer en todas sus manifestaciones.

10. Luchar contra toda intervención del Estado en la familia con el pretexto de controlar la natalidad y por defender el derecho inalienable que tiene la mujer para concebir en forma voluntaria, consiente y responsable.

11. Luchar porque se modifique el Código Penal para quienes cometan algún delito sexual no tengan derecho a fianza y se les castigue con energía y porque desaparezca los procedimientos denigrantes en la investigaciones, en los casos de violación.12. Combatir la agresión física, el sexual y todas aquellas acciones que denigran a la mujer e imponen el predominio del hombre sobre ella.

martes, 1 de diciembre de 2009

Compañero Víctor Jara: El pueblo te despide




01 de Diciembre de 2009


Han tenido que pasar más de 36 años, para que el pueblo de Chile pueda despedir como se merece a Víctor Jara.
Asesinado por la dictadura militar en septiembre de 1973, y enterrado en la más absoluta reserva, esta semana, luego de ser exhumados para practicarle las pericias necesarias a fin de establecer la condiciones de su muerte, sus restos serán traslados a la sede de la Fundación que lleva su nombre para ser velados.
A fin de que todos aquellos que lo deseen, puedan concurrir a presentar sus respetos y homenaje a este cantor del pueblo, que entregó su vida por la causa de los más desposeídos, las puertas de la Fundación Víctor Jara (ubicada en las inmediaciones de la Plaza Brasil, en Santiago) se mantendrán abiertas desde el mediodía del jueves 3 de este mes, hasta la mañana del sábado 5. Día en el que se espera que una multitudinaria marcha (que parte a las 10:00 hrs.) acompañe los restos de Víctor hasta su ubicación definitiva en el Cementerio General.
Invitamos a todos los amigos a concurrir a esta actividad, y así hacer sentir que pese a los esfuerzos de la dictadura por acallar su canto, éste se encuentra hoy tan vigente como ayer. Porque Víctor siempre vivirá en el corazón del pueblo, y de todos aquellos que creemos en la construcción de una sociedad mejor, más libre, igualitaria y justa.



lunes, 30 de noviembre de 2009

Cervantes 2009 A José Emilio Pacheco

Al poeta y ensayista mexicano "lo hemos definido como el idioma entero", declaró el jurado.

Madrid. El poeta y ensayista mexicano José Emilio Pacheco ganó el premio Cervantes 2009, considerado el Nobel de las letras hispanas, anunció este lunes la ministra de Cultura española, Ángeles González-Sinde.

El premio Cervantes, dotado con 125 mil euros, está destinado a dar "público testimonio de admiración a la figura de un escritor que, con el conjunto de su obra, haya contribuido a enriquecer el legado literario hispánico", dijo la ministra española al leer el acta del jurado.

"José Emilio Pacheco lo hemos definido como el idioma entero", afirmó el presidente del jurado, José Antonio Pascual, en referencia a la elección del poeta mexicano.

"Es un poeta excepcional de la vida cotidiana, con una profundidad y una libertad en sus pensamientos, una capacidad de crear un mundo propio y un uso lingüístico impecable", añadió Pascual.

Nacido en la Ciudad de México en 1939, Pacheco ha cultivado distintos géneros en su obra, desde el cuento y la novela, hasta el ensayo y el periodismo.

El poeta argentino Juan Gelman, ganador del Cervantes en 2007 y miembro del actual jurado, aseguró por su parte sentirse "muy contento" de que la elección recayera en Pacheco, "una figura intelectual que no se repite mucho en América Latina, porque a sus dotes de poeta une las de narrador, crítico y periodista".

El literato mexicano, considerado uno de los principales poetas contemporáneos en América Latina, era considerado uno de los favoritos al galardón, después de que el año pasado el español Juan Marsé se hiciera con el Cervantes. Según una "ley no escrita", el premio debe rotar todos los años entre el continente americano y España.

Pacheco, que se formó en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y es desde entonces íntimo amigo del escritor Carlos Monsiváis, ha traducido además al español a autores como Samuel Beckett, Óscar Wilde y Tennesse Williams.

Para la crítica, su obra refleja una profunda preocupación ética, así como un especial interés por la realidad de la Ciudad de México, de la que también narra los horrores de la violencia.

En su país, ha sido reconocido también por su obra periodística, por la que recibió el Premio Nacional de Periodismo Literario y el de Periodismo Cultural Fernando Benítez.

Entre las más destacadas de sus creaciones se encuentran las novelas Las batallas en el desierto y El principio del placer, así como las antologías poéticas Tarde o temprano, Alta traición y Los elementos de la noche.

Pacheco es el cuarto autor mexicano que se hace con el máximo galardón de las letras hispanas. Antes, ya lo habían ganado Octavio Paz (1980), Carlos Fuentes (1987) y Sergio Pitol (2005). Entre los premiados se encuentran, entre otros, Jorge Luis Borges (1979), Mario Vargas Llosa (1994) y Camilo José Cela (1995).

Recientemente, Pacheco fue también galardonado en España con el Premio Reina Sofía de Poesía 2009.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

LAS BATALLAS...



No, no puede ayudarme, señora.
¿Por qué no, Carlitos?
Porque lo que vengo a decirle
-ya de una vez, señora, y perdóneme...
- es que estoy enamorado de usted.




...Eran las once. Pedí permiso para
ir al baño. Salí en secreto de la escuela. Toqué el timbre del
departamento 4. Una dos tres veces. Al fin me abrió Mariana: fresca,
hermosísima, sin maquillaje. Llevaba un kimono de seda. Tenía en la
mano un rastrillo como el de mi padre pero en miniatura. Cuando
llegué se estaba afeitando las axilas, las piernas. Por supuesto se
asombró al verme. Carlos, ¿qué haces aquí? ¿Le ha pasado algo a
Jim? No, no señora: Jim está muy bien, no pasa nada.
Nos sentamos en el sofá. Mariana cruzó las piernas. Por un
segundo el kimono se entreabrió levemente. Las rodillas, los muslos,
los senos, el vientre plano, el misterioso sexo escondido. No pasa
nada, repetí. Es que... No sé cómo decirle, señora. Me da tanta pena.
Qué va a pensar usted de mí. Carlos, de verdad no te entiendo. Me
parece muy extraño verte así y a esta hora. Deberías estar en clase,
¿no es cierto? Sí claro, pero es que ya no puedo, ya no pude. Me
escapé, me salí sin permiso. Si me cachan me expulsan. Nadie sabe
que estoy con usted. Por favor, no le vaya a decir a nadie que vine. Y
a Jim, se lo suplico, menos que a nadie. Prométalo.
Vamos a ver: ¿Por qué andas tan exaltado? ¿Ha ocurrido algo
malo en tu casa? ¿Tuviste algún problema en la escuela? ¿Quieres un
chocomilk, una cocacola, un poco de agua mineral? Ten confianza en
mí. Dime en qué forma puedo ayudarte.

No, no puede ayudarme, señora.

¿Por qué no, Carlitos?

Porque lo que vengo a decirle -ya de una vez, señora, y perdóneme

- es que estoy enamorado de usted.


Pensé que iba a reírse, a gritarme: estás loco. O bien: fuera de
aquí, voy a acusarte con tus padres y con tu profesor. Temí todo
esto: lo natural. Sin embargo Mariana no se indignó ni se burló. Se
quedó mirándome tristísima. Me tomó la mano (nunca voy a olvidar
que me tomó la mano) y me dijo:
Te entiendo, no sabes hasta qué punto. Ahora tú tienes que
comprenderme y darte cuenta de que eres un niño como mi hijo y yo
para ti soy una anciana: acabo de cumplir veintiocho años. De modo
que ni ahora ni nunca podrá haber nada entre nosotros. ¿Verdad que
me entiendes? No quiero que sufras. Te esperan tantas cosas malas,
pobrecito. Carlos, toma esto como algo divertido. Algo que cuando
crezcas puedas recordar con una sonrisa, no con resentimiento.
Vuelve a la casa con Jim y sigue tratándome como lo que soy: la
madre de tu mejor amigo. No dejes de venir con Jim, como si nada
hubiera ocurrido, para que se te pase la infatuation -perdón: el
enamoramiento- y no se convierta en un problema para ti, en un
drama capaz de hacerte daño toda tu vida.
Sentí ganas de llorar. Me contuve y dije: Tiene razón, señora.
Me doy cuenta de todo. Le agradezco mucho que se porte así.
Discúlpeme. De todos modos tenía que decírselo. Me iba a morir si no
se lo decía. No tengo nada que perdonarte, Carlos. Me gusta que seas
honesto y que enfrentes tus cosas. Por favor no le cuente a Jim. No le
diré, pierde cuidado.
Solté mi mano de la suya. Me levanté para salir. Entonces
Mariana me retuvo: Antes de que te vayas ¿puedo pedirte un favor?:
Déjame darte un beso. Y me dio un beso, un beso rápido, no en los
labios sino en las comisuras. Un beso como el que recibía Jim antes
de irse a la escuela. Me estremecí. No la besé. No dije nada. Bajé
corriendo las escaleras. En vez de regresar a clases caminé hasta
Insurgentes. Después llegué en una confusión total a mi casa.
Pretexté que estaba enfermo y quería acostarme.
Pero acababa de telefonear el profesor. Alarmados al ver que
no aparecía, me buscaron en los baños y por toda la escuela. Jim
afirmó: Debe de haber ido a visitar a mi mamá. ¿A estas horas? Sí:
Carlitos es un tipo muy raro. Quién sabe qué se trae. Yo creo que no
anda bien de la cabeza. Tiene un hermano gángster medioloco.
Mondragón y Jim fueron al departamento. Mariana confesó que
yo había estado allí unos minutos porque el viernes anterior olvidé mi
libro de historia. Y a Jim le dio rabia esta mentira. No sé cómo pero
vio claro todo y le explicó al profesor. Mondragón habló a la fábrica y
a la casa para contar lo que yo había hecho, aunque Mariana lo
negaba...........

viernes, 20 de noviembre de 2009

EL EVANGELIO SEGÚN RENÉ AVILÉS FABILA

“Si hay cielo, sí hay que ir al Paraíso,
¡yo tendré necesariamente que estar ahí!:
No he robado, no he matado, no he engañado a nadie…
sólo fallé un poco en aquello de
‘no desearás la mujer de tu prójimo’,
por todo lo demás,
cumplo con todos los requisitos!”







EL EVANGELIO SEGÚN RENÉ AVILÉS FABILA
no es un texto religioso, sino la propuesta para una lectura crítica del libro más difundido de todos los tiempos.

El evangelio según René Avilés.
Autor Fabila, René Avilés Fabila.
Colección La mosca muerta Plan C editores,
México 2009

El dia 29 de septiembre de 2009 en México D.F., se hace historia; así como lo hicieron los evangelistas, Mateo; Marcos; Lucas y Juan; después de la Resurrecciòn de Jesucristo. En pleno siglo XXI aparece el evangelio Según René Aviles Fabila y sale a la luz pública, en nombre de Cristo y presentado por apóstoles de las letras y las artes, cultura y ciencia.
Bajo los auspicios del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de las Bellas Artes, los escritores Bernardo Ruiz, Óscar de la Borbolla e Ignacio Trejo Fuentes acompañaron en el presídium de la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Artes a René Avilés Fabila para presentar el libro “El evangelio según René Avilés Fabila”, editado bajo el sello de Plan C editores.


En una sala abarrotada, Óscar de la Borbolla, dijo que el libro de René Avilés Fabila puede servir para hacer una relectura de la Biblia y de los evangelios y, así, la gente se dedique a pensar. Dijo, entre otras cosas que: “Hay libros que no se leen o si se hace, se coloca frente a ellos un prejuicio tan grande que impide leer lo que realmente dicen, unos son sagrados y otros —como El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha— son sacralizados. Entre los primeros están la Biblia, el Talmud, el Corán… y, alguna vez y para alguna gente, debió de haber estado el Popol Vuh (…) ¿Quién sería capaz de criticarlos?, ¿quién se atrevería a decir que alguno de ellos se le cae de las manos?”.


“René Avilés Fabila se ha atrevido para darnos —como Dios manda—, es decir como manda el sentido común a leer la Biblia y a ofrecernos las conclusiones (…) A mi juicio no se trata de un libro que necesariamente la desacralice, porque ¿quién ha dicho que un best-seller, como lo es la Biblia, que vende desde hace muchísimos años millones de ejemplares, deba ser tratado como objeto de culto: no lo hacen sus editores, ni sus compradores. Los editores tratan de cubrir el mercado y de ahí que haya ediciones de lujo, rústicas, ediciones abreviadas, simplificadas, ediciones con monitos y todas las variables imaginables a fin de sacarle, económicamente, todo el jugo posible”.


“Los compradores —agregó—, además de tratarla como adorno, como un pisapapeles que como un objeto que dejan que se ¿lo habrán leído alguna vez? Y, en el caso de haberlo hecho ¿lo leyeron durante horas, bostezando, o sin bostezar?, ¿en qué circunstancias lo leyeron?, ¿se habrán quedado dormidos a la mitad de la lectura o no? (…). El libro de René, lejos de desacralizar, es un libro moralizante y piadoso (…). El libro está escrito con una prosa clara, amena, con destellos de humorismo.”


Por ese tenor siguió para explicar que el texto de René es un todo orgánico que plantea al lector una exploración lógica, crítica de la Biblia y la necesidad de utilizar la inteligencia para hacerse una serie de interrogantes respecto a constatar la veracidad de la existencia de Dios y algunas otras verdades —tomadas como incuestionables— que el catolicismo y el cristianismo han sostenido a lo largo de la historia.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Cómo reconocer a un Socialista






Por: Yurlen Rondón:




1.- Es ético y moral: (…)Un ser ético y moral ejerce su capacidad de ser responsable desde los dictados de su consciencia. Es un ser que no se cosifica, que trasciende su ego y expectativas individuales para fundirse en unidad con otros. Para transformar y enriquecer la realidad que le circunda (…)




2.- Tiene consciencia de clase: Los socialistas comprenden la generalidad de intereses subyacentes entre los miembros de una clase determinada. Reconocen las diferencias abismales entre opresores y oprimidos (…)




3.- No es individualista: (…) Los individualistas, signados por la insensibilidad, manifiestan su marcada incapacidad de reflexionar en términos humanos, aceptan como justos los modelos de distribución no equitativos ni solidarios (propios del) capitalismo, fomentan la atomización y disolución de los lazos sociales. Los socialistas son todo lo contrario (…)




4.- No es egoísta: Los hombres y mujeres socialistas no sólo son anti-egoístas por convicción, sino en la práctica. No se conforman con denunciarlo sino que trabajan para transformar dicho patrón de comportamiento. (…) encauzar nuestro accionar hacia la senda del cariño, la pureza y la sencillez es un imperativo tan prioritario como las causas de la emancipación (…)




5.-No es dogmático: El dogmatismo niega la dialéctica, niega la constante variación y desarrollo del mundo. (…) El socialismo del s XXI se libera de la atadura determinista y apuesta por la razón dialéctica del mundo, su diversidad y naturaleza contradictoria.




6.- No es sectario: (…) El sectarismo obtuso e intolerante impide el acercamiento de los grupos sociales que no han tomado partido del proceso revolucionario, pero que son proclives a tales ideas. Atraer a quienes todavía manifiesten un bajo grado de consciencia es una tarea primordial (…).




7.- No es racista: El racismo es uno de los rostros más terribles y perniciosos de la sociedad capitalista. (…) Por medio del argumento racial se juzga el valor de una persona, no por su individualidad, sino por la “raza” a la que pertenece. En su nombre se han producido cruentas guerras que ocultan tras de sí intereses económicos de las clases acaudaladas (…)




8. No es consumista: La fórmula marxista “ que cada cual emplee al máximo sus capacidades y reciba según trabajo” es para el socialismo el instrumento de liberación de las personas de la enajenación consumista, del despilfarro, la adoración al dinero y el éxito fácil, la corrupción y el egoísmo no solidario. Sólo se es rico sobre el pellejo de los demás.




9.-No es autoritario: Se es autoritario cuando se pretende imponer a los demás prácticas no validadas por el colectivo. El autoritarismo desemboca en el irrespeto a los Otros, al no mostrarse conformidad con el mutuo reconocimiento de las diferencias. (…) Una cosa es el autoritarismo y otra ejercer el liderazgo con autoridad (…) El machismo es otra de las formas en que se expresa el autoritarismo. (…) El autoritarismo machista también se expresa en las formas de masculinidad usadas para describir una actitud de superioridad, represión y dominación por parte de los hombres.




10.- No trata a los demás como mercancía: El socialista (…) trata de erradicar toda reducción del individuo a la condición de objeto (…)




11- Promueve la unidad en la diversidad: (…) El punto de partida de todo proyecto de unidad se basa en la tolerancia, el respeto a la disidencia, y la aceptación de lo diverso (…).




12.- Promueve el trabajo digno: Un socialista no es explotador, ni permite que se le explote.




13.-Practica la Igualdad: El socialista no se pone por encima de otra persona para sojuzgarla. Interpreta la Igualdad como una condición humana que afecta a todos o a ninguno.(…) Ni los héroes, ni los líderes, ni los ricos, ni los resguardos de armas del pueblo, ni los “representantes” de Dios en la tierra, ni los reyes y su corte, ni los patronos, ni los gobernantes, son superiores al resto de la sociedad. El comportamiento de los revolucionarios en ese sentido debe ser ejemplar: no abusar del Poder, no valerse de sus posiciones de vanguardia social para macerar privilegios, no usar a los demás para su beneficio material (…)




14. Es, ante todo, un revolucionario: En esencia, un bolivariano es un revolucionario, y tal definición viene determinada no por su denominación genérica sino por su comportamiento ante la vida. Hombres y mujeres que actúan como piensan, siempre en orientación al pueblo. Hombres y mujeres consecuentes que practican la solidaridad como un deber asumido más allá del discurso retórico o de la consigna hueca.




15.-Es justo: “sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más bonita de un revolucionario”. (Ernesto “Che” Guevara, 1965) Era consciente el Che que ser buenos es relativamente fácil. Lo complejo, el desafío más demandante es ser justos (…) La mujer y el hombre consustanciados con la Sociedad practican la Justicia Social, pues su realización personal no se reduce a relaciones interindividuales (…)




16.- Es solidario: Los socialistas están hechos para la solidaridad, la complementariedad y la reciprocidad. Quien no es capaz de preocuparse más allá de su existencia individual, quien se crea autosuficiente, quien dice no necesitar de los otros y que los demás tampoco necesitan de él, dista mucho de ser revolucionario. (…) Los socialistas no sólo son solidarios sino que practican la fraternidad entre hermanos sin distingos ni miramientos de ningún tipo. Actúan decididos en aras del bien común; colaboran desinteresadamente con el prójimo y militan en la práctica de la protección social.




17. Es participativo: (…) Los socialistas deben convertirse en facilitadores de la participación popular (…)




18.- Está en proceso perenne de formación: (…) La educación es el pilar a través del cual se trasmiten los principios socialistas (…)




19.- Es dedicado: (…) Para el avance significativo de las fuerzas revolucionarias, la organización socialista de la sociedad demanda la dedicación activa del mayor número posible de activistas.




20. Es organizado y disciplinado: (…) La disciplina socialista no es subordinación ciega, sino acción crítica y comprometida, comprensión y asunción de responsabilidades.




21. Es responsable: (…) Ser responsable supone actuar con base a una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos.




22. Es humilde: La humildad es una cualidad indispensable en todo revolucionario. Apartar la petulancia, rechazar la vanidad, el orgullo, la arrogancia, la impertinencia, y todo acto de prepotencia frente a los demás es condición indefectible de los socialistas. (…) quien vive la humildad se esfuerza por escuchar, relacionarse, compartir y aceptar a los demás, sin necesidad de hacer gala de sus virtudes.




23.- Es desprendido: (…) El socialista está dispuesto a prestar su modesta cooperación sin miramientos, sin desprecio de las masas populares, ni exageración del mérito propio.




24. Es apasionado: Lo contrario a ser indiferente es ser apasionado, vehemente; así como lo contrario de la soledad capitalista es la alegría socialista. (…) El socialista es profundamente sensible, la injusticia le conmueve y por tanto no permanece indiferente ante ésta. Vibra con los problemas de los otros y sin demoras se involucra en su resolución.




25. Es Humanista: (…)El socialista es un ser sensible que persigue la realización noble y plena de los aspectos más sublimes y positivos inmanentes a las personas. (…) Para los socialistas, el humanismo se basa en una visión histórica y social, es decir, concreta de lo humano.




26. Fomenta el internacionalismo: (…) El socialista se siente ciudadano del mundo..




27. Es crítico y autocrítico: (…) El socialista es un servidor y soldado del pueblo, por lo tanto no teme que le señalen y critiquen sus defectos. Sin distingos de los errores que sean ni de donde provengan, lo relevante es corregirlos rápidamente y a fondo, siempre que a los señalamientos e imputaciones les asista la razón.




28. Comete errores y sabe rectificar: El revolucionario es un ser humano falible (…) el temor a cometer errores no debe reprimir el espíritu emprendedor de nadie (…)




29. No es adulador: (…) El fin del “jala mecate” es tornarse imprescindible, crear un anillo alrededor de su benefactor para a la poste hacerse del control de circunstancias determinadas en pos de conseguir beneficios particulares.(…)




30. Es honesto e incorruptible: (…) La honestidad es condición fundamental para las relaciones humanas, tanto para la amistad como para la vida comunitaria (…)




31. Es amante y defensor de la Libertad: para el capitalista liberal, su libertad es expresión plena de poseer dinero. (…) sólo en el socialismo los eufemismos capitalistas dejan de ser medias verdades: la libertad de expresión, de pensamiento, de movimiento, prensa, opinión, organización y asociación, serán verdaderamente libres.




32.Es ecologista: El socialista se reconoce como parte de los problemas medioambientales del mundo (…)




33. Es sociable: (…) Para el socialista, ser sociable significa saber relacionarse y saber escuchar.




34. Lucha contra la alienación: (…) El socialista se opone a todas las formas y manifestaciones de la alienación.




35.- Practica la Libertad de creencias y de cultos




36.-Liberador y liberado de la pobreza y miseria: El revolucionario y la revolucionaria saben que tanto la pobreza como la miseria son asimetrías del capitalismo que aluden a todos por igual (…) la sociedad socialista coloca al frente de sus prioridades la lucha contra la pobreza y miseria




37.- Combate la explotación y la opresión: (…) Los socialistas tienen el deber, tanto con el pensamiento como con la acción, de luchar contra la explotación de unos por otros, contra la lógica capitalista




38.- Combate la exclusión: (…) Si bien la lucha contra la exclusión es responsabilidad suprema del Estado socialista, los revolucionarios se saben coparticipes de tal deber.




39.- Es creativo: (…) El socialista deja aflorar su propia creatividad y la de los demás en búsqueda infinita del “Inventamos o erramos” robinsoniano.(…)




40. Practica la igualdad de género: “Cualquiera que conozca la historia sabe que los grandes cambios son imposibles sin el fermento femenino” (Carlos Marx, 1868) (….) Los socialistas se esfuerzan por desmantelar todas las instituciones materiales y simbólicas autoritarias del machismo.




41. Es un intelectual orgánico: “Todos somos filósofos” (Gramsci) (…) El intelectual orgánico es, ante todo, una forma de la “consciencia social” opuesto al “intelectual tradicional”.




42.- No se conforma con interpretar la realidad, la transforma."

viernes, 23 de octubre de 2009

ECONOMIA AL AIRE



Me congratulo y felicito al Dr. jaime Ornelas, Liza Aceves, Hector Sotomayor, por la elaboracion de su nuevo blog http://economiaalaire.blogspot.com/ y los invito a seguirlo asi como a escuchar la tranmision de su programa de radio Donde se comentan las noticias Económicas y Políticas de actualidad. Programa: Economía al Aire, escuchalo en Radio BUAP: 96.9 FM. Todos los viernes a las 2:00 de la tarde




domingo, 18 de octubre de 2009

Los Herederos





Sinopsis
La mirada lo es todo en este nuevo film de Eugenio Polgovsky que elige centrarse en el trabajo infantil en distintas zonas del México profundo de Veracruz, Oaxaca, Puebla y Guerrero. Rodada a lo largo de tres años y luego de un arduo trabajo de reconocimiento y selección de lugares y de sus protagonistas, el resultado es una película delicada pero con una potencia increíble. Ganadora de una mención honorífica en el Festival de Venecia, Los herederos es una crítica sutil a un problema gigante que demuestra no sólo una gran capacidad de observación del director, sino también el talento para convertir detalles minúsculos (como un corte en un dedo) en actos de una violencia enorme y acciones cotidianas (como la recolección de alimentos o la búsqueda de agua) en tareas abusivas e injustas. Filmada de manera impecable y evitando al mismo tiempo el pintoresquismo, la mirada de Polgovsky no se sumerge en la mera contemplación, sino que genera deslumbramiento y enojo de maneras iguales. Una película que desconoce el significado de la palabra indiferencia.


Premios y festivales
MEJOR LARGOMETRAJE DOCUMENTAL y MEJOR EDICIÓN
Premios Ariel 2009
CORAL AL MEJOR DOCUMENTAL
XXX Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana
PREMIO FEISAL
Festival Internacional de Cine de Guadalajara, México
PREMIO AMNISTÍA INTERNACIONAL
Festival de Cine de Ljubjiana, Eslovenia
Festival Indie-Lisboa , Portugal
BERLINALE “Generación”
2009
Venezia Film Festival 2009
Orizzonti



domingo, 11 de octubre de 2009

¡Diles que no me maten!





-¡Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad.
-No puedo. Hay allí un sargento que no quiere oír hablar nada de ti.

-Haz que te oiga. Date tus mañas y dile que para sustos ya ha estado bueno. Dile que lo haga por caridad de Dios.

-No se trata de sustos. Parece que te van a matar de a de veras. Y yo ya no quiero volver allá.

-Anda otra vez. Solamente otra vez, a ver qué consigues.

-No. No tengo ganas de eso, yo soy tu hijo. Y si voy mucho con ellos, acabarán por saber quién soy y les dará por afusilarme a mí también. Es mejor dejar las cosas de este tamaño.

-Anda, Justino. Diles que tengan tantita lástima de mí. Nomás eso diles.

Justino apretó los dientes y movió la cabeza diciendo:

-No.

Y siguió sacudiendo la cabeza durante mucho rato.

Justino se levantó de la pila de piedras en que estaba sentado y caminó hasta la puerta del corral. Luego se dio vuelta para decir:

-Voy, pues. Pero si de perdida me afusilan a mí también, ¿quién cuidará de mi mujer y de los hijos?

-La Providencia, Justino. Ella se encargará de ellos. Ocúpate de ir allá y ver qué cosas haces por mí. Eso es lo que urge.

Lo habían traído de madrugada. Y ahora era ya entrada la mañana y él seguía todavía allí, amarrado a un horcón, esperando. No se podía estar quieto. Había hecho el intento de dormir un rato para apaciguarse, pero el sueño se le había ido. También se le había ido el hambre. No tenía ganas de nada. Sólo de vivir. Ahora que sabía bien a bien que lo iban a matar, le habían entrado unas ganas tan grandes de vivir como sólo las puede sentir un recién resucitado. Quién le iba a decir que volvería aquel asunto tan viejo, tan rancio, tan enterrado como creía que estaba. Aquel asunto de cuando tuvo que matar a don Lupe. No nada más por nomás, como quisieron hacerle ver los de Alima, sino porque tuvo sus razones. Él se acordaba:

Don Lupe Terreros, el dueño de la Puerta de Piedra, por más señas su compadre. Al que él, Juvencio Nava, tuvo que matar por eso; por ser el dueño de la Puerta de Piedra y que, siendo también su compadre, le negó el pasto para sus animales.

Primero se aguantó por puro compromiso. Pero después, cuando la sequía, en que vio cómo se le morían uno tras otro sus animales hostigados por el hambre y que su compadre don Lupe seguía negándole la yerba de sus potreros, entonces fue cuando se puso a romper la cerca y a arrear la bola de animales flacos hasta las paraneras para que se hartaran de comer. Y eso no le había gustado a don Lupe, que mandó tapar otra vez la cerca para que él, Juvencio Nava, le volviera a abrir otra vez el agujero. Así, de día se tapaba el agujero y de noche se volvía a abrir, mientras el ganado estaba allí, siempre pegado a la cerca, siempre esperando; aquel ganado suyo que antes nomás se vivía oliendo el pasto sin poder probarlo.

Y él y don Lupe alegaban y volvían a alegar sin llegar a ponerse de acuerdo. Hasta que una vez don Lupe le dijo:

-Mira, Juvencio, otro animal más que metas al potrero y te lo mato.

Y él contestó:

-Mire, don Lupe, yo no tengo la culpa de que los animales busquen su acomodo. Ellos son inocentes. Ahí se lo haiga si me los mata.

"Y me mató un novillo.

"Esto pasó hace treinta y cinco años, por marzo, porque ya en abril andaba yo en el monte, corriendo del exhorto. No me valieron ni las diez vacas que le di al juez, ni el embargo de mi casa para pagarle la salida de la cárcel. Todavía después, se pagaron con lo que quedaba nomás por no perseguirme, aunque de todos modos me perseguían. Por eso me vine a vivir junto con mi hijo a este otro terrenito que yo tenía y que se nombra Palo de Venado. Y mi hijo creció y se casó con la nuera Ignacia y tuvo ya ocho hijos. Así que la cosa ya va para viejo, y según eso debería estar olvidada. Pero, según eso, no lo está.

"Yo entonces calculé que con unos cien pesos quedaba arreglado todo. El difunto don Lupe era solo, solamente con su mujer y los dos muchachitos todavía de a gatas. Y la viuda pronto murió también dizque de pena. Y a los muchachitos se los llevaron lejos, donde unos parientes. Así que, por parte de ellos, no había que tener miedo.

"Pero los demás se atuvieron a que yo andaba exhortado y enjuiciado para asustarme y seguir robándome. Cada vez que llegaba alguien al pueblo me avisaban:

"-Por ahí andan unos fureños, Juvencio.

"Y yo echaba pal monte, entreverándome entre los madroños y pasándome los días comiendo verdolagas. A veces tenía que salir a la media noche, como si me fueran correteando los perros. Eso duró toda la vida . No fue un año ni dos. Fue toda la vida."

Y ahora habían ido por él, cuando no esperaba ya a nadie, confiado en el olvido en que lo tenía la gente; creyendo que al menos sus últimos días los pasaría tranquilos. "Al menos esto -pensó- conseguiré con estar viejo. Me dejarán en paz".

Se había dado a esta esperanza por entero. Por eso era que le costaba trabajo imaginar morir así, de repente, a estas alturas de su vida, después de tanto pelear para librarse de la muerte; de haberse pasado su mejor tiempo tirando de un lado para otro arrastrado por los sobresaltos y cuando su cuerpo había acabado por ser un puro pellejo correoso curtido por los malos días en que tuvo que andar escondiéndose de todos.

Por si acaso, ¿no había dejado hasta que se le fuera su mujer? Aquel día en que amaneció con la nueva de que su mujer se le había ido, ni siquiera le pasó por la cabeza la intención de salir a buscarla. Dejó que se fuera sin indagar para nada ni con quién ni para dónde, con tal de no bajar al pueblo. Dejó que se le fuera como se le había ido todo lo demás, sin meter las manos. Ya lo único que le quedaba para cuidar era la vida, y ésta la conservaría a como diera lugar. No podía dejar que lo mataran. No podía. Mucho menos ahora.

Pero para eso lo habían traído de allá, de Palo de Venado. No necesitaron amarrarlo para que los siguiera. Él anduvo solo, únicamente maniatado por el miedo. Ellos se dieron cuenta de que no podía correr con aquel cuerpo viejo, con aquellas piernas flacas como sicuas secas, acalambradas por el miedo de morir. Porque a eso iba. A morir. Se lo dijeron.

Desde entonces lo supo. Comenzó a sentir esa comezón en el estómago que le llegaba de pronto siempre que veía de cerca la muerte y que le sacaba el ansia por los ojos, y que le hinchaba la boca con aquellos buches de agua agria que tenía que tragarse sin querer. Y esa cosa que le hacía los pies pesados mientras su cabeza se le ablandaba y el corazón le pegaba con todas sus fuerzas en las costillas. No, no podía acostumbrarse a la idea de que lo mataran.

Tenía que haber alguna esperanza. En algún lugar podría aún quedar alguna esperanza. Tal vez ellos se hubieran equivocado. Quizá buscaban a otro Juvencio Nava y no al Juvencio Nava que era él.

Caminó entre aquellos hombres en silencio, con los brazos caídos. La madrugada era oscura, sin estrellas. El viento soplaba despacio, se llevaba la tierra seca y traía más, llena de ese olor como de orines que tiene el polvo de los caminos.

Sus ojos, que se habían apenuscado con los años, venían viendo la tierra, aquí, debajo de sus pies, a pesar de la oscuridad. Allí en la tierra estaba toda su vida. Sesenta años de vivir sobre de ella, de encerrarla entre sus manos, de haberla probado como se prueba el sabor de la carne. Se vino largo rato desmenuzándola con los ojos, saboreando cada pedazo como si fuera el último, sabiendo casi que sería el último.

Luego, como queriendo decir algo, miraba a los hombres que iban junto a él. Iba a decirles que lo soltaran, que lo dejaran que se fuera: "Yo no le he hecho daño a nadie, muchachos", iba a decirles, pero se quedaba callado. "Más adelantito se los diré", pensaba. Y sólo los veía. Podía hasta imaginar que eran sus amigos; pero no quería hacerlo. No lo eran. No sabía quiénes eran. Los veía a su lado ladeándose y agachándose de vez en cuando para ver por dónde seguía el camino.

Los había visto por primera vez al pardear de la tarde, en esa hora desteñida en que todo parece chamuscado. Habían atravesado los surcos pisando la milpa tierna. Y él había bajado a eso: a decirles que allí estaba comenzando a crecer la milpa. Pero ellos no se detuvieron.

Los había visto con tiempo. Siempre tuvo la suerte de ver con tiempo todo. Pudo haberse escondido, caminar unas cuantas horas por el cerro mientras ellos se iban y después volver a bajar. Al fin y al cabo la milpa no se lograría de ningún modo. Ya era tiempo de que hubieran venido las aguas y las aguas no aparecían y la milpa comenzaba a marchitarse. No tardaría en estar seca del todo.

Así que ni valía la pena de haber bajado; haberse metido entre aquellos hombres como en un agujero, para ya no volver a salir.

Y ahora seguía junto a ellos, aguantándose las ganas de decirles que lo soltaran. No les veía la cara; sólo veía los bultos que se repegaban o se separaban de él. De manera que cuando se puso a hablar, no supo si lo habían oído. Dijo:

-Yo nunca le he hecho daño a nadie -eso dijo. Pero nada cambió. Ninguno de los bultos pareció darse cuenta. Las caras no se volvieron a verlo. Siguieron igual, como si hubieran venido dormidos.

Entonces pensó que no tenía nada más que decir, que tendría que buscar la esperanza en algún otro lado. Dejó caer otra vez los brazos y entró en las primeras casas del pueblo en medio de aquellos cuatro hombres oscurecidos por el color negro de la noche.

-Mi coronel, aquí está el hombre.

Se habían detenido delante del boquete de la puerta. Él, con el sombrero en la mano, por respeto, esperando ver salir a alguien. Pero sólo salió la voz:

-¿Cuál hombre? -preguntaron.

-El de Palo de Venado, mi coronel. El que usted nos mandó a traer.

-Pregúntale que si ha vivido alguna vez en Alima -volvió a decir la voz de allá adentro.

-¡Ey, tú! ¿Que si has habitado en Alima? -repitió la pregunta el sargento que estaba frente a él.

-Sí. Dile al coronel que de allá mismo soy. Y que allí he vivido hasta hace poco.

-Pregúntale que si conoció a Guadalupe Terreros.

-Que dizque si conociste a Guadalupe Terreros.

-¿A don Lupe? Sí. Dile que sí lo conocí. Ya murió.

Entonces la voz de allá adentro cambió de tono:

-Ya sé que murió -dijo-. Y siguió hablando como si platicara con alguien allá, al otro lado de la pared de carrizos:

-Guadalupe Terreros era mi padre. Cuando crecí y lo busqué me dijeron que estaba muerto. Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar está muerta. Con nosotros, eso pasó.

"Luego supe que lo habían matado a machetazos, clavándole después una pica de buey en el estómago. Me contaron que duró más de dos días perdido y que, cuando lo encontraron tirado en un arroyo, todavía estaba agonizando y pidiendo el encargo de que le cuidaran a su familia.

"Esto, con el tiempo, parece olvidarse. Uno trata de olvidarlo. Lo que no se olvida es llegar a saber que el que hizo aquello está aún vivo, alimentando su alma podrida con la ilusión de la vida eterna. No podría perdonar a ése, aunque no lo conozco; pero el hecho de que se haya puesto en el lugar donde yo sé que está, me da ánimos para acabar con él. No puedo perdonarle que siga viviendo. No debía haber nacido nunca".

Desde acá, desde fuera, se oyó bien claro cuando dijo. Después ordenó:

-¡Llévenselo y amárrenlo un rato, para que padezca, y luego fusílenlo!

-¡Mírame, coronel! -pidió él-. Ya no valgo nada. No tardaré en morirme solito, derrengado de viejo. ¡No me mates...!

-¡Llévenselo! -volvió a decir la voz de adentro.

-...Ya he pagado, coronel. He pagado muchas veces. Todo me lo quitaron. Me castigaron de muchos modos. Me he pasado cosa de cuarenta años escondido como un apestado, siempre con el pálpito de que en cualquier rato me matarían. No merezco morir así, coronel. Déjame que, al menos, el Señor me perdone. ¡No me mates! ¡Diles que no me maten!.

Estaba allí, como si lo hubieran golpeado, sacudiendo su sombrero contra la tierra. Gritando.

En seguida la voz de allá adentro dijo:

-Amárrenlo y denle algo de beber hasta que se emborrache para que no le duelan los tiros.

Ahora, por fin, se había apaciguado. Estaba allí arrinconado al pie del horcón. Había venido su hijo Justino y su hijo Justino se había ido y había vuelto y ahora otra vez venía.

Lo echó encima del burro. Lo apretaló bien apretado al aparejo para que no se fuese a caer por el camino. Le metió su cabeza dentro de un costal para que no diera mala impresión. Y luego le hizo pelos al burro y se fueron, arrebiatados, de prisa, para llegar a Palo de Venado todavía con tiempo para arreglar el velorio del difunto.

-Tu nuera y los nietos te extrañarán -iba diciéndole-. Te mirarán a la cara y creerán que no eres tú. Se les afigurará que te ha comido el coyote cuando te vean con esa cara tan llena de boquetes por tanto tiro de gracia como te dieron.

miércoles, 7 de octubre de 2009

MURIO LA NEGRA

Las crónicas repiten una y mil veces que falleció “La Negra” Mercedes Sosa, pero los que seguimos su peregrinar por el resto del planeta estamos convencidos de que, sin embargo, está aquí resucitando, porque las pantallas de la TV y las radios del país la están exhibiendo más viva que nunca, con esa voz que conquistó el mundo.

“La Negra” le puso su voz y tal vez haya logrado la mejor versión de las que existen (junto a la del Cuarteto Zupay) a la “Canción de la cigarra”, esa belleza que María Elena Walsh inmortalizó con su pluma, también con su voz.


viernes, 25 de septiembre de 2009

san pascualito rey

Dónde estás?, por qué no te oigo? a dónde fuiste?, por qué huiste?... Fue de mi? o te perdiste? Si fue de mi, yo q te hice?

jueves, 10 de septiembre de 2009

LA PROFE GORDILLO

ESTA PENDE JA JA JA ES PROFESORA, LIDER DEL SINDICATO DE MAESTROS SNTE Y
DUEÑA DEL PARTIDO NUEVA ALIANZA





TE GUSTARIA QUE LE DIERA CLASES A TU HIJO?
TE GUSTARIA QUE SU PARTIDO POLITICO NOS GOBERNARA?

viernes, 4 de septiembre de 2009